salmón ahumado
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Cocinar es un acto de placer, es un ritual emocional en el que uno puede jugar a ser un dios químico empecinado en buscar satisfacer a las personas invitadas al banquete, no ya como un acto de subsistencia básico; sino como un ritual sensorial místico y erótico.
¿Cómo hacer un salmón ahumado en casa? Sin haberlo hecho nunca, sin tener utensilios específicos, sin tener nada más que ganas de comer SALMÓN AHUMADO.
Compramos un trozo de más de medio kilo de salmón rosado fresco. Lo ponemos a curar cubriéndolo muy bien con un porcentaje de 50 y 50 de azúcar y sal gruesa, como vemos en la primera foto.
En un bol tapado con film, en la heladera de 24 a 48 horas.
El filete se irá poniendo brillante y la carne toma un color intenso y un aspecto apretado.
Pasado ese tiempo lo lavamos bien bajo el chorro de agua.
Lo secamos con un paño.
Durante el tiempo que se estuvo curando, hemos de conseguir una caja de cartón, aserrín o viruta de lenga, o de maderas que no sean resinosas y unas varillas para atravesar la caja en la parte superior a modo de parrilla o colgador.
También será necesario conseguir una lata de esas en que viene fruta envasada para usar de quemador.
Le haremos una puerta a la caja por donde entrará la lata y poder desde allí controlar que esté encendido el aserrín y largue el humo necesario durante el proceso.
Y también agujereamos las esquinas de cada cara de la caja en la parte inferior para ayudar a los intercambios de gases.
Ponemos la viruta en la lata, la prendemos fuego pero lo ahogamos para que sólo largue humo.
Colocamos el filet de Salmón sobre la parrilla cerramos las tapas de la caja bien. Incluso le podemos poner encima una piedra para que las tapas no se levanten y dejen escapar nuestro humo vital.
Y abriendo la puerta de la caja colocamos la lata ahumadora.
Controlamos todo el tiempo que el humo siga activo, sino rectificaremos cada vez que este se ahogue y tienda a apagarse.
2 horas, 4 horas o 6 serán suficientes para tener nuestro filete ahumado, y convertido en un manjar delicioso para comer como si fuera el último acto placentero de la vida, y mojando nuestro garguero con un vino tinto de buena cepa.






a comer! =p~
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