Por Gustavo Fernández.
Escala de grises
Me encantaría hablarles del noroeste argentino. He escuchado a muchos describirlo como un lugar paradisíaco. Me han contado de rojizos nunca antes percibidos, de lugares de indescriptible belleza. Los colores, todos hablan de los colores. Ahora bien, debo confesarles algo: yo soy daltónico (Y antes que se hagan los vivos diciendo pero cómo, y los colores que nombra este tipo? aclaro: soy daltónico y no mudo; pregunto. Tan fácil como eso). Sólo vi una inimaginable escala de grises (que también es un decir, porque mi daltonismo es de nacimiento por lo cual mi concepto de gris es bastante discutible) y un paisaje que variaba dentro de lo esperado. Ejemplo: si uno va caminando por una apacible callejuela de tierra delimitada por dos hileras de casas blanco cal, seguramente cuando doble para tomar por otra, esta será, sino idéntica, seguramente similar. Y si uno va por la vera de un arroyo, más adelante habrá otro arroyo –que es el mismo, por supuesto, pero la gente los cuenta como varios – y después un desvío y otro arroyo y así y así hasta que bueno, uno se aburre o sigue al rio hasta que desemboque en el mar. Pero volviendo al tema de los colores, Buenos Aires para un tipo de mi condición, tiene más colores (Cabe aclarar que existen varios tipos de daltonismo; conozco daltónicos que ven un color o dos - supongamos verde y marrón- y otro que solamente no ven un color - en este caso supongamos violeta - y otros que, como desordenadamente, ven algunos u otros en determinadas etapas de sus vidas).
Volviendo a mí; extraño Buenos Aires. Constitución. Más específicamente, Garay entre Santiago del Estero y San José. La Santería, las vidas que se arremolinan ahí durante todo el día y toda la noche. Garay nunca está desierta, nunca, y siempre está a punto de explotar. O en el pool, o en los cines porno, o en el puterío o en el bar de borrachines, o entre los travestis umbanda o en la entrada de un edificio. En cualquier momento púm, y todo alrededor quedará reducido a cenizas. Acá hay ovejas, o algo similar, lo que quiero decir es que hay animales y los animales son… animales… bichos tranquilos que no hacen más que esperar a morirse o que los maten para comérselos.
Recién hoy, primero de abril del 2011, pude acceder a una computadora para chequear mails y escribir esto. Llego un mail de Vivi, corto y pego:
From: vivs_quattermain@hotmail.com
To: g.fernandez@gmail.com
Subjet: Un pajarito
Date: 01/04/2011; 00:34 (UTC-03:00) Buenos Aires.
Gusti:
Ay, ay, ay Gustavito… menos mal que soy tu amiga que sino no sé qué es lo que harías. Me contó un pajarito que tuviste un problemita en Retiro. Bueno, cuestión que un pajarito que conoce a otro pajarito que me conoce a mí y me debe un favor, intercedió para que las cosas se calmen. Me debés trecientos pesos; es que las cosas son más complicadas de lo que parecen. Tuvimos que salir de raje con Ayelén Ripster a comprar una gallina, un cuchillo sin filo, una botella de grapa, toscanitos y dos kilos de maíz del de pochoclo (pisingallo, pizingallo, picingallo… no sé cómo se escribe). La ceremonia fue bastante rápida y, por suerte, no tuvimos que estar presentes, nos quedamos en la cocina de la casa mientras todo pasaba en un salón que estaba en el fondo. Pero escuchábamos lo gritos y los cantitos y todo. Después de eso, nos dijeron que ya nos podíamos ir y nos dieron un muñequito tuyo (es casi un trapo, no se parece a vos en nada) y nos dijeron que teníamos que guardarlo en el freezer durante todo el próximo ciclo lunar y a ver… pará que me fijo en el almanaque… hoy es treinta, no, perdón, es primero ya, pero esto lo hicimos hoy a la tarde así que contamos desde hoy veintiún días (sísísí, tres veces siete), vos tenés que volver el 22 de abril. Si volvés antes el supuesto hechizo no solamente no serviría, sino que te mataría. Ya sé, ya sé, te parece que soy demasiado dura o demasiado directa, pero no hay otra manera de decirle a alguien que está corriendo peligro. O sea, para ser más precisa: si volvés a Buenos aires el veintiuno en lugar del veintidós, bajás del micro todo duro… morís congelado porque todavía vas a estar en el freezer de Ayelén Ripster. Espero ser clara, porque además nosotras como solicitantes del favor, nos veríamos en una situación de falta de pago ante la deidad de esta gente (yo no tengo idea… Tranca Rua??) y nos pasaría algo terrible. Te queremos y sé que nos querés y que vas a hacer todo lo posible para que todo salga bien… no sé si para amedrentarnos o para cagarse de risa de nosotras nos contaron un par de historias de lo que le pasa a la gente si no pagan y bueno… hubo una que realmente me impactó, es de un tipo que perdió dos dedos, mirá: el tipo había pedido que le salga un trabajo muy bueno porque estaba en la lona. El tipo no era creyente y medio que venía recomendado por la hermana de la tía del Pai por lo que no se pudieron negar a hacerlo (nuestro caso es el mismo, nos aceptaron porque fuimos recomendadas por Albert). La cuestión con este pobre tipo es que hizo el pedido y como no creía, cuando le dieron el laburo no realizó la ofrenda, se olvidó o algo. Estaba trabajando (era carpintero) y se le fue la sin fin –no sé qué es la sin fin, pero Ayelén Ripster dice que es como una sierra super rápida y filosa- y perdió dos dedos. Los únicos dos dedos sin los que no podía volver a trabajar. El índice y el pulgar de cuajo. Bueno, yo quiero todos mis deditos para poder pintarme la uñas que me quedan re lindas y que a vos te gustan tanto.
Todos los besos necesarios, hermoso.
Te queremos
Vivs & Ayelén Ripster.
Nahhhhhhhhh…. Jajajajjajajajajaj, todo mentira bombonazo!!! Jajajaja Estamos acá con Ayelén Ripster y te queríamos hacer un chistee, tonto!!! Pagaríamos por ver tu carita hermosa con esa mueca de miedito… sos un lindo!
Cambiá la cara, chichipío que está todo bien, podés volver cuando quieras, es más, queremos que vuelvas ya ya ya ya ya ya pero ya, porque te re extrañamos porque sos un hermosor de tierno y nuestro muchachote sexy (super sexy) y te queremos acá con nosotras.
Muchos besos, te esperamos machote… grrr!!
Ahora sí:
Vivs & Ayelén Ripster.
PD: efectivamente le pagaron por hacerte perder el colectivo, pero una cosa no quita la otra… y no fueron setenta pesos y no era un demonio menor ni nada… o sí? Nadie puede estar seguro de nada en… La dimensión desconocida… turu turu turu turu.
Ok, acá Gustavo Fernández tomando el control nuevamente. Estoy tan contento como avergonzado; vuelvo a Buenos Aires (vuelvo a Buenos Aires, vuelvo a Buenos Aires!!!!). Todavía no tengo el pasaje, y ya me veo en el micro, ya me veo camino a casa. Espero que pasen una película mala – Mi amigo Mac, Beethoven, Dos pájaros a tiro, Arma Mortal, Doble impacto - y que no haya nadie sentado cerca del baño así puedo fumarme un puchito o veinticinco para hacer el viaje más ameno. Espero llegar a Retiro de día una luminosa mañana de otoño y que la terminal esté repleta de gente. Voy a esquivar los pasillos y voy a salir a la avenida y en el primer puesto de revistas voy a comprar la ESTO! y me voy a subir rápido al subte y voy a ir a comer a Constitución a lo de Rober y después voy a ir a lo de Ayelén Ripster y… y no sé, ya se me ocurrirá algo para hacer después. Por lo pronto sé, por otro mail, que Cielito está enojada y que no puedo volver a su casa.
Te fuiste
No avisaste
No te quiero ver más
Etc.
Por supuesto que no contesto el mail.
No es necesario.
Llueve ahí afuera, lo veo desde la ventana, pero necesito salir a respirar.
Y ya me veo poniéndome el piloto,
encendiendo un cigarrillo
Y recibiendo las primeras gotas en mi cabeza.
Todo en escala de grises.

0 comentarios:
Publicar un comentario